5 hábitos cotidianos que envejecen tu piel y cómo cuidarla mejor

Mujer adulta con piel luminosa y expresión serena, representando el envejecimiento saludable y el cuidado constante de la piel

Solemos pensar que envejecer es algo que simplemente sucede: un destino silencioso marcado por los genes y el paso del tiempo. Lo vemos en los cumpleaños que se acumulan, en el espejo por la mañana, en esos pequeños cambios que asumimos como inevitables. Pero lo que rara vez consideramos es que la historia de nuestra piel no se escribe solo con los años, sino con los hábitos que repetimos cada día, muchas veces sin darnos cuenta.

Existe el envejecimiento cronológico —o intrínseco—, el proceso natural que acompaña a vivir. Pero también está el envejecimiento extrínseco: el que nace de nuestro entorno, de nuestras rutinas y de decisiones cotidianas que pueden acelerar —o frenar— cómo se transforma la piel. Y aquí está la parte inspiradora: una gran parte de este envejecimiento sí está en nuestras manos.

Si quieres que tu piel conserve su vitalidad y luminosidad por más tiempo, hoy te enseñamos cinco hábitos diarios que pueden estar acelerando su envejecimiento y cómo mejorarlos.

1. Irse a la cama tarde

Libros abiertos, vela encendida y taza de té creando ambiente relajante, simbolizando la importancia del descanso en la regeneración de la piel

Quedarte despierto hasta tarde viendo tu serie favorita, leyendo o charlando con amigos por el móvil puede parecer inofensivo, pero cuando dormir bien se convierte en la excepción y no en la norma, tu piel lo nota. Durante la noche, la piel activa sus mecanismos de reparación: produce colágeno, refuerza su barrera y combate el daño oxidativo acumulado durante el día.

Un estudio clínico del Cleveland University Hospitals Case Medical Center comparó a mujeres que dormían menos de cinco horas por noche con otras que descansaban entre siete y nueve horas. El grupo con peor calidad de sueño mostró más irregularidades en la pigmentación, líneas finas más visibles y una pérdida de firmeza.

Lo que puedes hacer

Empieza por crear una rutina que te ayude a irte a la cama más temprano: reduce el uso de pantallas antes de dormir, atenúa las luces y convierte ese momento en un ritual de desconexión. Acompaña ese descanso con un buen producto con retinal, como un contorno de ojos o un sérum nocturno. Este activo estimula la renovación celular y favorece el ciclo natural del colágeno, ayudando a que la piel se regenere de forma más eficaz mientras duermes.

Contornos de ojos ISDIN con retinal sobre fondo oscuro y textura dorada, asociados a la regeneración nocturna y mejora de líneas finas

2. Tu trayecto diario

Mujer viajando en transporte público urbano, relacionada con la exposición diaria a contaminación y estrés ambiental que afectan la piel

Sales de casa, caminas entre coches, transporte público y prisas… y sin notarlo, tu piel también hace su propio “daily comute”. Cada exposición al humo del tráfico, al tabaco o a las emisiones urbanas genera radicales libres: moléculas inestables que dañan las células y aceleran visiblemente el envejecimiento cutáneo.

Aunque la piel cuenta con sistemas naturales de defensa —como la producción de antioxidantes—, no siempre son suficientes frente a la exposición constante a la contaminación. Con el tiempo, este daño oxidativo se acumula y puede manifestarse en manchas, líneas finas y pérdida de firmeza.

Lo que puedes hacer

Convierte tu rutina de mañana en un gesto de protección diaria usando un fotoprotector con antioxidantes. Este tipo de fórmulas no solo protegen frente a la radiación solar, sino que también ayudan a neutralizar los radicales libres generados por la contaminación, reforzando la defensa de la piel frente al estrés ambiental.

Fotoprotectores faciales ISDIN Fusion Water Magic con distintas tonalidades, vinculados a la protección solar diaria para prevenir el fotoenvejecimiento

3. No usar protector solar todos los días

Mujer aplicando protector solar en el rostro con luz natural, destacando la importancia de la protección diaria frente a la radiación UV

El daño causado por la radiación UV es uno de los principales responsables del envejecimiento prematuro de la piel y se estima que representa hasta el **80% del envejecimiento facial extrínseco**. Además, la exposición solar acumulada aumenta significativamente el riesgo de cáncer de piel.

Aunque no vayas a la playa ni pases horas al sol, tu piel está expuesta cada día: al caminar al trabajo, sentarte junto a una ventana o simplemente salir a hacer recados. Esa exposición cotidiana, silenciosa y acumulativa es la que más contribuye al envejecimiento visible.

Lo que puedes hacer

Es momento de decir adiós a las excusas. No importa si está nublado, si no vas a pasar mucho tiempo al aire libre o si es invierno: la radiación UV está presente todos los días. Usa protector solar a diario y no olvides zonas que también envejecen, como orejas, cuello y manos. La constancia es la mejor estrategia para proteger tu piel hoy y a largo plazo.

4. Comer mucho azúcar

Tortitas con sirope, plátano, kiwi y arándanos, representando el consumo de azúcar relacionado con la glicación y el envejecimiento de la piel

Está en el café de la mañana, en ese snack rápido entre reuniones y en los pequeños caprichos que endulzan el día. El azúcar forma parte de muchas de nuestras rutinas cotidianas, pero más allá de sus efectos en el cuerpo, también deja huella en la piel.

Cuando consumimos exceso de azúcar se activa un proceso llamado glicación, en el que las moléculas de azúcar se adhieren a proteínas esenciales como el colágeno y la elastina. Esto da lugar a los llamados productos finales de glicación avanzada (AGEs), que vuelven estas fibras más rígidas. El resultado es una piel que pierde firmeza y elasticidad, y en la que las arrugas se vuelven más visibles.

Lo que puedes hacer

La glicación es un proceso natural, pero puede ralentizarse. Además de moderar el consumo de azúcares, existen fórmulas con ingredientes antiglicación, como la carnosina, que ayudan a proteger la piel frente al fotoenvejecimiento.

Tarros de crema antiedad ISDIN A.G.E. Reverse junto a textura cremosa extendida, asociada al cuidado frente a la glicación y pérdida de firmeza

5. No desmaquillarte

Todas hemos tenido esa noche en la que la cama parece llamarnos más fuerte que el desmaquillante. “Solo por hoy”, pensamos. Pero dormir maquillada, incluso de vez en cuando, es uno de esos gestos que tu piel no olvida.

El maquillaje puede retener grasa, suciedad y contaminantes acumulados a lo largo del día. Esta combinación aumenta el estrés oxidativo y la acción de los radicales libres, procesos estrechamente vinculados al envejecimiento cutáneo, y puede alterar progresivamente la función barrera de la piel.

Lo que puedes hacer

Convierte la limpieza nocturna en un paso esencial de tu rutina. Si has llevado maquillaje, apuesta por la doble limpieza: comienza con un limpiador en aceite capaz de disolver maquillaje y protector solar, como un aceite limpiador, y continúa con un limpiador suave que purifique la piel sin irritarla. Este gesto ayuda a eliminar eficazmente las impurezas y a mantener el equilibrio natural de la piel.

Aceite limpiador y limpiador en espuma ISDIN junto a mujer aplicando producto en el rostro, ilustrando la doble limpieza nocturna para cuidar la piel

Envejecer también es bonito

Envejecer es inevitable, pero la relación que construyes con tu piel a lo largo del camino sí es una elección. Los signos del envejecimiento extrínseco, como la pérdida de firmeza o las líneas finas, pueden ralentizarse cuando la acompañas con hábitos conscientes y un cuidado constante.

Y es que, isdinlover, no se trata de perseguir la perfección, sino de cuidar tu piel con intención y a largo plazo. Pequeños ajustes en tu rutina diaria y fórmulas con enfoque reparador y antiedad ayudan a reforzar sus mecanismos naturales y a preservar su vitalidad.

Amar tu piel también es aprender a escucharla y respetarla en cada etapa. Porque envejecer no es algo que esconder, sino un proceso que puedes vivir con una piel sana, luminosa y cuidada.

Porque envejecer no es algo que esconder, sino un proceso que puedes vivir con una piel sana, luminosa y cuidada

Mujer sonriendo con los ojos cerrados bajo una tela dorada iluminada por el sol, representando una piel luminosa y saludable

Referencias:

  1. Zhang, S., Duan, E. Fighting against Skin Aging: The Way from Bench to Bedside. In Cell Transplant (2018); 27(5): 729-738.
  2. Oyetakin-White et al. Does poor quality sleep affect skin ageing? In Clinical and Experimental Dermatology (2015); 40(1): 17-22.
  3. Drakaki, E., Dessinioti, C., Antoniou, CV. Air pollution and the skin. In Front. Environ. Sci (2014) 2:11.
  4. D’Orazio, J., Jarrett, S., Amaro-Ortiz, A., Scott, T. UV Radiation and the Skin. In International Journal of Molecular Sciences (2013); 14(6): 12222-12248.
  5. Gkogkolou, P., Böhm, M. Advanced glycation end products: Key players in skin aging? In Dermatoendocrinology (2012); 4(3): 259-270.
  6. Flament, F., Bazin, R., Laquieze, S., Rubert, V., Simonpietri, E., & Piot, B. (2013). Effect of the sun on visible clinical signs of aging in Caucasian skin. Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology, 6, 221–232

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Artículo escrito y revisado por:

Senior Copywriter y Periodista en ISDIN

Belinda es periodista y copywriter creativa. Tras años de experiencia, decidió fusionar sus habilidades de escritura con su amor por el skincare, convirtiéndose en una especialista en la materia. ¿Su imprescindible? Un buen bálsamo de labios.