Marta Ortega: la exigencia de elegirlo todo

Marta Ortega, deportista de élite y médico

Hay personas que parecen haber llegado a un acuerdo secreto con el tiempo: consiguen más horas en el día, más energía y más claridad mental. Y Marta Ortega es una de ellas. Con solo 19 años se convirtió en número uno mundial de pádel mientras estudiaba medicina y se consolidaba como referente de esfuerzo, generosidad y autocuidado. Lejos de elegir entre lo que ama, decidió elegirlo todo, y pagó el precio con disciplina, sacrificio y lucidez.

En una tarde íntima en Casa ISDIN, Marta habló sin filtros, sin estadísticas ni rankings. Solo ella, apasionada y cercana, compartiendo su manera de vivir el presente como un acto de rebeldía en un mundo que nos empuja a mirar siempre hacia el futuro. La carrera deportiva tiene fecha de caducidad, y ella lo sabe, pero esa certeza no la angustia; la convierte en observadora privilegiada de su propia vida.

El precio de un sueño

“He tenido que renunciar a muchas cosas”, confiesa Marta. Bodas de amigas, cenas improvisadas, planes de fin de semana… momentos espontáneos que van construyendo la vida sin que te des cuenta. Aunque no haya podido estar en todos, su camino ha estado marcado por experiencias únicas: representar a España, viajar por el mundo compitiendo al más alto nivel y formar parte de un equipo que le exige dar lo mejor de sí misma cada día.

“He tenido que renunciar a muchas cosas” – Marta Ortega, deportista de élite y médico

Pero el sacrificio no se limita a los planes sociales: Marta habla de madrugones, entrenamientos interminables y jornadas que mezclan estudios y deporte. Son esfuerzos que no siempre se ven, pero que han ido construyendo su carácter, disciplina y capacidad de resiliencia. Y aunque eche de menos la espontaneidad de la vida fuera de la pista, sabe que cada renuncia tiene un propósito: seguir creciendo, superar retos y aprovechar cada oportunidad que se presenta.

Medicina, pádel y la disciplina de no hacer nada a medias

La vida de Marta fue una coreografía constante entre universidad, hospital y pista de pádel. “Comía en el coche, me vestía en el coche… cenaba a las 11 y seguía estudiando hasta las 4.” Y sentencia: “Lo repetiría. Sí, volvería ahora atrás para volver a hacerlo.” Compaginar dos mundos tan exigentes le enseñó a organizarse al detalle, a exprimir cada instante y a encontrar fuerza incluso en los momentos más difíciles.

Y en medio de ese ritmo frenético, Marta nunca descuida su bienestar: entrenamientos, presoterapia, su rutina de skincarenocturna… para ella, cuidarse no es un lujo ni una vanidad, sino parte de su rendimiento y de cómo enfrenta cada día. Fotoprotector solarvitamina C y ácido hialurónico forman parte de un protocolo honesto con su piel sensible, porque su verdadera filosofía de belleza está en la constancia y en la disciplina, no en la perfección.

Número uno a los 19: lucidez y planificación

Marta combinaba entrenamientos intensos, exámenes de medicina y viajes constantes para torneos, un ritmo que la mantenía siempre al límite. En medio de esa intensidad, llegó la noticia de que se había convertido en número uno del mundo. “Yo no entendía nada. Para mí, de verdad, era estar en una nube”, recuerda la deportista. No fue un momento de euforia: estaba tan centrada en su día a día que le costó procesar la magnitud del logro, y quizá eso es lo que más refleja su filosofíalos grandes éxitos suelen llegar mientras estás ocupada trabajando, sin buscarlos obsesivamente.

“Para mí, de verdad, era estar en una nube” – Marta Ortega

Su experiencia también le enseñó la importancia de tener un plan B: la vida de élite es imprevisible, y un revés o una lesión pueden cambiarlo todo. Invertir en formación paralela no significa falta de ambición, sino inteligencia y previsión, una manera de seguir creciendo sin depender de un único camino.

Aprender de los errores y seguir adelante

No todo ha sido perfecto en el camino de la deportista de élite: ha cometido errores y ha vivido momentos en los que estuvo a punto de dejarlo todo. En esos instantes, la guía de sus padres fue clave. “Me dijo mi madre: ‘Piénsalo otra vez, ¿realmente quieres dejarlo o te estás dando por vencida?’”, recuerda.

Aceptar lo que salió mal y aprender de ello forma parte de su filosofía. Mirar atrás con autocrítica le permite crecer, adaptarse y tomar decisiones más conscientes, manteniendo la pasión y el enfoque sin perder la perspectiva de lo que realmente importa. Equivocarse, para la jugadora, no es fracasar, sino construir una versión más fuerte y auténtica de sí misma.

Marta ha elegido vivir con intensidad, cuidarse con criterio, formarse sin excusas y poner su éxito al servicio de algo más grande. Su historia demuestra que se puede alcanzar la excelencia sin renunciar a la multiplicidad de lo que nos hace humanos: pasión, disciplina, aprendizaje y autocuidado. En cualquier pista y fuera de ella, eso es lo que se llama ganar.

¡Escucha el episodio entero del podcast con Marta Ortega en la app de ISDIN!

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Artículo escrito y revisado por:

Sara Iborra

Sara es copywriter creativa y estratega de marca. Vive entre palabras y conceptos, siempre con un ojo en las tendencias y otro en cómo convertirlas en ideas que conecten. ¿Sus imprescindibles? Un buen cacao y una crema solar facial bien ligera.