El sol nos activa, nos llena de vitalidad y aumenta nuestros niveles de serotonina, la hormona de la felicidad. Por eso, disfrutamos tanto de los largos días soleados, perfectos para escapadas, planes al aire libre, charlas en terrazas y empezar nuevos libros en la playa. Sin embargo, para disfrutar plenamente de estos momentos, es esencial entender la importancia de la radiación solar y el efecto que tiene en nuestra piel.
Hoy hablamos con Chiyoung Kang Park, ISDIN Scientific Insights Specialist, y te contamos todo lo que necesitas saber sobre los rayos UVA, el fotoenvejecimiento, el daño celular a largo plazo y la mejor forma de proteger tu piel a diario. ¿Empezamos?
Índice de contenidos
¿Qué son los rayos UVA?

Los rayos UVA son un tipo de radiación ultravioleta que forma parte de la radiación solar. A diferencia de los rayos UVB, los UVA tienen una longitud de onda más larga y pueden penetrar más profundamente en la piel, alcanzando capas donde se encuentran estructuras clave como el colágeno y la elastina.
La Organización Mundial de la Salud divide la radiación ultravioleta en UVA, UVB y UVC, y explica que la radiación que llega a la superficie terrestre está compuesta en gran parte por UVA, ya que se ve menos afectada por la atmósfera que la UVB.
Esto hace que los UVA sean especialmente relevantes cuando hablamos de daño acumulativo, manchas solares, pérdida de firmeza, arrugas y otros signos visibles del fotoenvejecimiento.
Tipos de radiación solar y el espectro electromagnético
En pocas palabras, la radiación solar es una forma de energía que emana del sol en forma de luz y calor. Está compuesta por diferentes tipos de rayos con distintas longitudes de onda, que tienen diversos efectos en los seres vivos y el medio ambiente.
El espectro electromagnético de la radiación solar abarca desde la luz infrarroja, que es la menos energética, pasando por la luz visible, hasta la luz ultravioleta, que es la más energética de todas.

Dentro de este espectro se encuentran los rayos ultravioleta (UV), invisibles al ojo humano y una de las principales preocupaciones en el cuidado de la piel:
- Los rayos UVC no logran atravesar la atmósfera gracias a la capa de ozono.
- Los rayos UVB tienen más dificultades para traspasar la atmósfera, pero pueden causar quemaduras solares y daño directo al ADN de las células de la piel.
- Los rayos UVA atraviesan con más facilidad la atmósfera y llegan en mayor proporción a la superficie terrestre. Penetran de forma más profunda y pueden producir daños a largo plazo.
¿Cuál es el tipo de radiación más dañina?
De las 3 subcategorías, la radiación UVB es la más dañina. Los rayos UVB son muy energéticos, lo que los hace entre 20 y 1000 veces más dañinos que los UVA. Aun así, no debemos subestimar la radiación UVA, ya que es mucho más constante durante el día. Lo mismo pasa con la altitud; si vas a la montaña, la radiación UVB aumenta un 15 % cada 1.000 metros, mientras que la UVA se mantiene.
Efectos y consecuencias de la radiación solar en la piel

Más allá del bronceado y esa cálida sensación, ¿alguna vez te has preguntado qué le pasa realmente a tu piel cuando te expones al sol? Piel sensible, piel normal o piel mixta, no importa: la radiación solar impacta en ti de una forma sorprendente. Chiyoung nos cuenta los datos más importantes sobre el tema.
Daño cutáneo 1: quemaduras solares
Los rayos UVB son los principales responsables de las quemaduras solares. Chiyoung nos explica que “la radiación UVB es la principal culpable de los daños a corto plazo. Estos rayos impactan la piel de manera superficial y causan quemaduras solares”.
Pero no todo es malo: los rayos UVB también ayudan a nuestro cuerpo a estimular la síntesis de vitamina D, esencial para unos huesos fuertes, un buen sistema inmunológico y mejorar nuestro estado de ánimo. ¡Así que el sol, en su justa medida, también es nuestro aliado!
“La radiación UVB es la causa principal de los daños a corto plazo, impacta a la piel de una manera más superficial y contribuye a la quemadura solar”.
Chiyoung Kang Park, ISDIN Scientific Insights Specialist
Daño cutáneo 2: fotoenvejecimiento
La radiación UVA, en cambio, está muy relacionada con los daños a largo plazo. Hablamos de fotoenvejecimiento, líneas de expresión, pérdida de elasticidad y manchas solares.
Lo interesante es que la radiación UVA penetra más profundamente en la piel, llegando a zonas donde se encuentran el colágeno y la elastina. Como nos cuenta Chiyoung, ‘’la pérdida o alteración de estos componentes puede favorecer la aparición de arrugas, flacidez y cambios visibles en la textura de la piel’’.
Daño cutáneo 3: manchas e hiperpigmentación
Las manchas solares o hiperpigmentaciones pueden aparecer cuando la piel produce más melanina como respuesta defensiva frente a la radiación. Esto puede ocurrir tras la exposición a UVA, UVB y también a luz visible de alta energía, especialmente en fototipos más altos.
‘’La luz azul solar es el rango de radiación visible para el ojo humano, permitiéndonos ver el mundo a nuestro alrededor’’, explica Chiyoung.
“La luz azul solar es el rango de radiación visible para el ojo humano, permitiéndonos ver el mundo a nuestro alrededor”.
Chiyoung Kang Park, ISDIN Scientific Insights Specialist
Daño cutáneo 4: daño celular acumulativo
Cuando hablamos de daño celular a largo plazo, no hablamos solo de lo que vemos en la superficie. La radiación UV puede favorecer estrés oxidativo, alteraciones en las células cutáneas y procesos que, con el tiempo, se asocian al envejecimiento prematuro y al aumento del riesgo de lesiones cutáneas.
¿Qué significa daño acumulativo?
Chiyoung nos contesta: ‘’Es el daño que no siempre se ve de inmediato, pero que se suma exposición tras exposición’’. Puede traducirse con el tiempo en manchas, arrugas, pérdida de firmeza y cambios celulares. Por eso, protegerte todos los días es clave, incluso cuando no vas a la playa.
¿Cómo puedes protegerte de la radiación solar?

Ya conoces los detalles sobre la radiación solar, pero ahora viene lo más importante: proteger tu piel. Todas las pieles, sin excepción, pueden sufrir daño solar al exponerse a la radiación ultravioleta (UV). ¿Cómo podemos protegernos? La respuesta es muy sencilla: con una buena protección solar.
A continuación, te proporcionamos algunos consejos clave, parte de nuestros 10 tips imprescindibles para tomar el sol en verano:
- Evita la exposición solar en las horas de mayor intensidad.
- Busca sombra siempre que sea posible.
- Usa gorra, gafas de sol y ropa protectora.
- Bebe suficiente agua para mantenerte a ti y a tu piel hidratada.
- Aplica un protector solar de amplio espectro, con SPF alto.
- Reaplica cada 2 horas y siempre después de sudar, bañarte o secarte con la toalla.
Fotoprotección diaria: nuestros favoritos

El consejo más valioso de todos nos lo guardamos para el final: usa un fotoprotector con SPF alto, al menos SPF 30, y preferiblemente SPF 50 si tienes tendencia a manchas, piel sensible, exposición intensa o buscas una protección diaria más completa. ¡Descubre nuestros favoritos!
- Fusion Water MAGIC SPF 50, fotoprotector facial de uso diario con protección Full Spectrum frente a UVB, UVA, UVA-1, luz azul, IR-A y polución.
- Fusion Water MAGIC Repair SPF 50, si además buscas un enfoque antiedad y antifotoenvejecimiento con textura ligera.
- Fusion Water MAGIC Light, Medium o Bronze SPF 50, si lo que quieres protección diaria con color y acabado uniforme.
- Fusion Water MAGIC GLOW SPF 50, si quieres un efecto glow en tu piel.
Conclusión: el sol sí, pero con protección

¡Ya lo ves! La radiación solar es una fuente de energía esencial para nuestro organismo: mejora nuestro estado de ánimo, ayuda a regular nuestros ritmos circadianos, fortalece nuestro sistema inmunológico y, con la protección adecuada, puede contribuir a tener una piel saludable y luminosa.
Pero los rayos UVA actúan de forma silenciosa y acumulativa. Por eso, como se despide nuestra experta: ‘’Si quieres prevenir el fotoenvejecimiento, las manchas y el daño celular a largo plazo, la clave está en convertir la fotoprotección diaria en un gesto tan básico como limpiar o hidratar tu piel’’.
‘’Si quieres prevenir el fotoenvejecimiento, las manchas y el daño celular a largo plazo, la clave está en convertir la fotoprotección diaria en un gesto tan básico como limpiar o hidratar tu piel’’.
Chiyoung Kang Park, ISDIN Scientific Insights Specialist
Referencias
GW Lambert, C Reid, DM Kaye, GL Jennings, MD Esler, Effect of sunlight and season on serotonin turnover in the brain, The Lancet, Volume 360, Issue 9348, 2002, Pages 1840-1842
Jean Krutmann, Anne Bouloc, Gabrielle Sore, Bruno A. Bernard, Thierry Passeron, The skin aging exposome, Journal of Dermatological Science, Volume 85, Issue 3, 2017,Pages 152-161
Duteil L, Queille-Roussel C, Lacour JP, Montaudie H, Passeron T. Short-term exposure to blue light emitted by electronic devices does not worsen melasma. Journal of the American Academy of Dermatology 2019.
Artículo escrito y revisado por:
Belinda es periodista y copywriter creativa. Tras años de experiencia, decidió fusionar sus habilidades de escritura con su amor por el skincare, convirtiéndose en una especialista en la materia. ¿Su imprescindible? Un buen bálsamo de labios.

Chiyoung Kang Park
Chiyoung es una farmacéutica con una gran pasión por la cosmética. Graduada también en ADE y con un Máster en Dermofarmacia y Cosmética, une su pasión por el deporte al aire libre con el cuidado de la piel. Siempre activa, vive y aprecia ambas culturas hispano-coreanas, fusionando sus conocimientos y raíces en su vida profesional y personal.

