El sol en la nieve quema más que en verano: cuida tu piel con los consejos de Diego Sarasketa

Imagen de fotoprotector Invisible Stick con detalle de textura de nieve compacta y brillante. La superficie refleja la luz del sol, representando el alto nivel de radiación ultravioleta que se produce en ambientes nevados.

Si Hollywood nos enseñó algo, es que la nieve nunca es solo un escenario: es un mood. Desde el salto imposible de un esquiador en James Bond, hasta las montañas épicas de Frozen, o los inviernos de ensueño en Aspen que conquistan Instagram cada enero… la nieve tiene ese “no sé qué” que nos hipnotiza. Nos promete velocidad, libertad, paisajes que parecen filtros naturales y, por supuesto, tardes de chocolate caliente y mantas après-ski dignas de alfombra roja.

Pero el invierno también tiene su lado menos glamuroso. Aunque solo sientas frío, la nieve puede reflejar hasta el 90% de los rayos ultravioleta, y por cada 1.000 metros de altura, la radiación aumenta entre un 10 y 12%. Es decir: estás más expuesto al sol de lo que imaginas, incluso sin sudar ni ver el típico cielo veraniego. Por eso quisimos conversar con alguien que conoce esa realidad mejor que nadie: el farmacéutico Diego Sarasketa, quien desde el otro lado del mostrador ve, temporada tras temporada, cómo el sol invernal deja huellas en la piel de quienes no se protegen a tiempo.

Conoce más sobre el experto de hoy

En la farmacia Sarasketa, Diego combina dos mundos que lo definen: la ciencia y la montaña. Farmacéutico de profesión, pero deportista de corazón, vive con la misma intensidad el cuidado de la piel que los deportes de alto rendimiento.

Foto de farmacéutico Diego Sarasketa, moreno y con sol reflejando en el rostro

Cada invierno, confirma un patrón que ya conoce de memoria: esquiadores y aventureros que llegan con la piel enrojecida, quemaduras solares inesperadas, labios agrietados o hipersensibilidad por el frío, siempre con la misma urgencia antes de subir a la nieve.

Hoy, Diego nos da las claves expertas para proteger nuestra piel mientras hacemos lo que más nos gusta del invierno: vivir la nieve como si estuviéramos dentro de nuestra propia película.

Un factor que no sale en los pronósticos

Persona esquiando en una pista de nieve iluminada por el sol, usando gafas protectoras y casco. La escena destaca el riesgo de exposición solar y la necesidad de proteger piel y ojos frente a la radiación ultravioleta en la nieve

En la montaña, el clima te cuenta una historia, pero la piel vive otra. Como ya vimos en la introducción, y como Diego nos recalca: “la nieve actúa como un espejo”. “Refleja la radiación UV a niveles muy altos, así que recibes radiación directa y también rebotada desde el suelo; es especialmente agresiva aunque haga frío”, explica. Además, el daño solar está presente incluso si el cielo está nublado. Como a Diego le gusta recordar en la farmacia: “hasta el 80% de los rayos UV atraviesan las nubes”.

El resultado cuando vamos a la nieve y practicamos nuestros deportes de invierno favoritos es claro: podemos quemarnos sin darnos cuenta, porque el sol nos da de lleno aunque solo sintamos frío. Y como el frío no “arde”, no hay aviso inmediato. Diego lo resume a la perfección: “el frío es traicionero, no duele ni quema al momento… pero el daño ocurre igual. Cuando la piel avisa, ya llegamos tarde”. Porque en la nieve el frío no avisa, pero la radiación sí pasa factura.

“El frío es traicionero, no duele ni quema al momento… pero el daño ocurre igual. Cuando la piel avisa, ya llegamos tarde”.

Diego Sarasketa, farmacéutico apasionado por el deporte

Aprende más sobre radiación solar y su impacto en la piel.

La nieve no solo deslumbra la vista, también a la piel

Si nos hacemos la típica pregunta Nieve vs arena vs agua: ¿quién refleja más? La respuesta es clara: la nieve gana por goleada. “Es la superficie natural que más radiación devuelve”, apunta Diego. Para entenderlo fácil: puede reflejar entre 2 y 8 veces más UV que la arena, y hasta 15 veces más que el agua.

Eso significa que, mientras tú estás concentrado en la bajada perfecta, el paisaje blanco está devolviendo luz en todas direcciones, y la piel recibe sol desde arriba y también desde el suelo, intensificando la exposición en cada giro, cada foto en el telesilla o cada pausa après-ski en la terraza.

Si pensabas que el mayor riesgo solar era solo cosa del verano, la montaña te cambia el guion: el invierno también quema. Y como dice Diego: “proteger la piel en la nieve es tan importante como preparar los esquís… pero mucho más”.

Desde los 1.000 m el sol cambia las reglas del juego

Imagen de encabezado con un paisaje de alta montaña cubierto de nieve blanca y brillante bajo un cielo despejado. El reflejo del sol sobre la nieve transmite sensación de frío intenso y alta luminosidad, recordando la importancia de la fotoprotección en entornos nevados

Le hacemos la gran pregunta a Diego: ¿a partir de qué altura el sol se vuelve “nivel experto”? “Mucha gente no lo sabe, pero el riesgo empieza antes de llegar a las pistas”, nos dice. Aunque el riesgo solar existe siempre, en la montaña empieza a notarse de verdad desde los 1.000 metros, porque la atmósfera es más fina y filtra menos radiación UV.

“Mucha gente no lo sabe, pero el riesgo empieza antes de llegar a las pistas”.

Diego Sarasketa, farmacéutico apasionado por el deporte

A 2.000 metros, la piel recibe un 20% más de radiación, a 3.000 metros un 30% más, y la intensidad sigue aumentando un 10–12% por cada 1.000 metros que subimos.

¿Qué fotoprotector deberíamos usar en la nieve?

Primer plano de un rostro con protector solar aplicado, en un entorno de montaña nevada. Se aprecia el brillo intenso de la luz reflejada en la nieve, asociado a la recomendación de usar fotoprotección adecuada.

Teniendo todos estos datos en cuenta, hablamos con Diego sobre formatos y deportes. Porque esquiar, hacer snow, rutas con raquetas o simplemente disfrutar del plan manta + paisaje ya es razón suficiente: la actividad que elijas es lo de menos, el protector solar es lo que siempre debe subir contigo a la montaña.

Él nos da las claves sobre lo que hay que escoger:

Usa un fotoprotector base adaptado a las necesidades de tu piel (hidratación, antiedad, deporte, antimanchas…).

Fusion Water MAGIC de ISDIN fotoprotector ideal para la nieve
Invisible Stick de ISDIN fotoprotector para reaplicar en zonas sensibles nieve

Llévalo al siguiente nivel con un stick facial para retoques. Es un formato ideal para reaplicar de forma localizada en zonas de mayor impacto (nariz, labios y orejas), sin tener que usar las manos frías o húmedas ni contaminar la fórmula. Además, ¡cabe en cualquier chaqueta!

Prioriza fórmulas SPF 50 y de amplio espectro, resistentes al agua, al sudor y al roce (gafas, casco, braga de cuello). Esto es clave en montaña, así la piel sufre menos inflamación y estrés oxidativo, dos procesos que aceleran el envejecimiento cutáneo.

Fotoprotectores y labial para la nieve

Como Diego nos recuerda: “No sirve de nada una fórmula potentísima si luego no la reaplicas. En pista, gana lo práctico”.

¡Busca tu perfect match con la gama MAGIC!

¿Qué es mejor? ¿Filtro físico o químico?

Si hay una conversación que se repite tanto como el crujido de las botas sobre la nieve, es esta: ¿qué tipo de filtro solar es mejor en la montaña? Una duda que hoy Diego también ha querido despejar: los dos funcionan, pero cada uno tiene su personalidad.

  • Filtros físicos (minerales): crean una barrera en la piel y protegen desde el minuto uno, sin tiempo de espera. “Son una apuesta segura en pieles sensibles o si te irrita la zona de los ojos”, comenta Diego.
  • Filtros químicos: suelen ser más ligeros y cómodos, se extienden rápido y facilitan la reaplicación.

Si lo que buscas es una apuesta segura y práctica para la nieve, una gran opción es Fusion Water MAGIC, ¡con filtros químicos!

Montaje de Fusion Water MAGIC de ISDIN con bufanda
  • No deja residuos grasos ni rastro blanquecino, así que puedes usarlo con gafas, casco y gorro sin que se note.
  • Se absorbe al instante, perfecto para salir cuanto antes a la nieve.
  • Además, incluye ingredientes como ácido hialurónico y vitamina E, que aportan hidratación y ayudan a combatir el daño oxidativo que provoca el sol reflejado en la nieve.

La primera aplicación protege unas 2–3 horas en la nieve, pero el roce del equipo y el sudor pueden debilitarla antes de lo que crees. El truco infalible de Diego: fotoprotector 30 min antes de subir al telesilla y stick en el bolsillo para retocar sin quitarte los guantes.

¿Cómo proteger las zonas que más se queman en la nieve?

Practiques el deporte de nieve que practiques, las zonas que más se exponen al sol y al frío son las más olvidables… y las que más se queman: labios, orejas y nariz. Como Diego nos dice: “Estas zonas son las que más se queman en la nieve porque reciben el sol directo y el reflejo, y además el frío y el viento las dejan sin margen de error’’. ¡Por suerte, tiene los trucos perfectos para cuidarlas!

  • Labios → Se queman rápido porque están más expuestos y su cantidad de melanina es menor que en otras zonas. Usa bálsamo con SPF, denso y resistente al agua. Aplícalo antes de salir y reaplica cada hora.
  • Orejas → Aplica el protector solar por toda la oreja, sobre todo el borde y el lóbulo.
  • Nariz → La primera en “pillar color” por el reflejo de la nieve y el roce de las gafas. Usa stick y pásalo varias veces por el puente y la punta. Reaplica cada 1,5–2 horas, y siempre después de secarte o quitarte las gafas.
chica esquiando con gafas de sol que reflejan, fondo azul intenso y ropa blanca, está feliz y sonrie

Después de un día en la nieve no hay nada como un buen bálsamo reparador para labios y nariz.

¿Podemos prevenir la aparición de manchas solares o melasma?

Una pregunta que a nuestro experto le hacen con frecuencia en la farmacia. Si hay una escena clásica del cine de nieve es esa del héroe que baja la montaña con gafas, casco y un bronceado perfecto… hasta que se las quita. En la vida real, ese “moreno de montaña” muchas veces se traduce en manchas desiguales tipo antifaz: la famosa máscara solar, prima estética del melasma que aparece cuando la piel ha recibido radiación intensa y prolongada en altitud.

La buena noticia es que sí se puede prevenir en gran medida: ¡con fotoprotección! ‘’Las manchas suelen activarse en las mismas zonas que más se queman (nariz, pómulos, labio superior y orejas), porque ahí se combina radiación directa + reflejo de la nieve + fricción del equipo + frío y viento, un cóctel que estresa la barrera cutánea y puede desencadenar una producción irregular de pigmento’’, nos cuenta Diego.

La farmacia: el base camp de la piel en invierno

Grupo de personas caminando por un paisaje nevado con ropa de abrigo, gorros y gafas de sol. La imagen ilustra medidas de protección frente al frío y la radiación solar en actividades al aire libre.

Si el telesilla es el punto de partida del descenso, la farmacia es el campo base de la prevención. El lugar donde los datos dejan de ser teoría y se convierten en consejos que encajan con tu piel, tu deporte y tu plan de invierno.

La farmacia no solo tiene fotoprotectores: te ayuda a elegir el que realmente necesitas y te recuerda cómo usarlo cuando el frío, el viento y el reflejo de la nieve lo ponen difícil. Diego lo vive cada temporada atendiendo consultas de todo tipo de personas, desde quienes esquían por primera vez hasta quienes pasan horas y horas en pista.

Concienciar es también prevenir lo que más importa: manchas, quemaduras y, sobre todo, melanoma, que no entiende de estaciones. Así que, antes de tu próximo momentazo película con nieve, apunta la checklist sencilla: hidrata, protege, reaplica y pregunta si tienes dudas.

‘’Hazlo por el selfie, por la bajada, por el chocolate caliente… y, sobre todo, por tu piel a largo plazo’’, se despide Diego.

‘’Hazlo por el selfie, por la bajada, por el chocolate caliente… y, sobre todo, por tu piel a largo plazo’’.

Diego Sarasketa, farmacéutico apasionado por el deporte

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Artículo escrito y revisado por:

Senior Copywriter y Periodista en ISDIN

Belinda es periodista y copywriter creativa. Tras años de experiencia, decidió fusionar sus habilidades de escritura con su amor por el skincare, convirtiéndose en una especialista en la materia. ¿Su imprescindible? Un buen bálsamo de labios.