Como diría Antonio Machado: “Caminante, no hay camino… se hace camino al andar”. Y vaya que nuestros pies lo saben. Caminan calles enteras, suben escaleras sin protestar, bailan hasta las 3 a.m., te sostienen en días eternos de trabajo, en conciertos, en viajes, en mil historias que tus pies han pisado contigo. Están ahí cuando corres detrás del bus, cuando te pruebas esos tacones imposibles, cuando te quedas de pie más tiempo del que deberías. Siempre fieles, siempre aguantando.
Sin embargo, aunque son los que más caminan con nosotros, también son los que más olvidamos en el skincare. Y esa falta de atención pasa factura: los talones se resecan, se endurecen, se agrietan. A veces incomodan, otras duelen, y otras simplemente nos hacen esconder los pies aunque queramos presumir sandalias. ¿Te ha pasado? A la mayoría sí.
Si tienes los talones agrietados, quédate, vamos a contarte todo lo que necesitas saber para repararlos.
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¿Conoces la piel de tus pies?

La piel de los pies es una maravilla en sí misma. Tiene una mayor cantidad de células adiposas (ricas en lípidos) que otras zonas del cuerpo, lo que la vuelve más gruesa y resistente para amortiguar cada paso. Para que te hagas una idea: puede ser hasta 50 veces más gruesa que la piel de la mejilla. Esta característica (aunque increíble) la hace propensa a secarse y necesitar una hidratación adicional.
Un claro ejemplo son los talones agrietados. Sí, esa escena tan común: tienes un evento, sacas esas sandalias preciosas que adoras y —plot twist— tus talones no están listos para ser protagonistas.
¿Por qué se agrietan tus talones?
Los talones son una de las zonas del cuerpo con mayor función mecánica: sostienen el peso corporal, absorben impacto y soportan fricción constante. Cuando esto sucede se produce un aumento de las células de la epidermis que se acumulan en la superficie produciéndose un engrosamiento de esta. También se pierden lípidos y agua, es decir, tu piel va perdiendo hidratación más rápido de lo que puede retenerla. Ante esto, el colágeno y la elastina mantienen su estructura… pero la superficie externa se vuelve rígida, tensa y menos flexible.
La piel plantar es gruesa, sí, pero también es una piel con pocas glándulas sebáceas, por lo que su capacidad de lubricación natural es limitada. El resultado: menos sebo → menos retención de humedad → mayor tendencia a la sequedad.

Cuando ya no puede estirarse con naturalidad al caminar, se tensa y poco a poco se abre, primero en pequeñas líneas y, si la sequedad continúa, en grietas más visibles y molestas. Así es como los talones pasan de estar simplemente secos a agrietarse.
Los secretos para reparar talones agrietados y secos
1. Mantén tus pies limpios
Puede parecer obvio, pero no secarse adecuadamente los pies y no mantenerlos limpios puede crear el ambiente ideal para que se produzcan infecciones por hongos. Sobre todo en verano, cuando tendemos a utilizar calzado abierto y el calor adicional puede hacernos sudar.
Para evitarlo y combatir los cambios que enfrentan estación tras estación, esta es la solución: lavar tus pies a diario con un limpiador suave e hidratante que no elimine los lípidos naturales de la piel. Porque una barrera cutánea sana significa menos sequedad, menos grietas y pies más resistentes

2. Exfolia tus talones después de bañarte o ducharte
La exfoliación es uno de los pasos más importantes para reparar talones secos y agrietados, ya que permite eliminar células muertas y evitar que la piel de la zona se vuelva gruesa, dura y áspera. Pero recuerda, es mejor evitar limas o productos muy abrasivos, pues podrían empeorar la irritación o raspar tus talones.

¿El truco? Apostar por ingredientes como la Urea ISDIN y su acción queratolítica, en forma de geles y cremas. Una textura gel oil no solo será amable con tus pies, sino que también proporcionará una acción hidratante.
Cuándo aplicarla: justo después de la ducha o el baño, cuando la piel está blanda y más receptiva. Masajea unos segundos y deja actuar.
3. Utiliza una crema hidratante específica para la zona
El frío del invierno es uno de los mayores enemigos de los talones: las bajas temperaturas y la falta de humedad ambiental hacen que la piel pierda agua con rapidez, se reseque y se descame con mayor facilidad. Menos humedad en el ambiente = más sequedad en la piel. Por eso, en esta época del año es habitual que surjan grietas, rugosidad o incluso molestias al caminar.
Si quieres mantener tus talones suaves, flexibles y sin grietas durante todo el año, la hidratación diaria es imprescindible. Es el tratamiento base para mejorar la textura, reforzar la barrera cutánea y prevenir la sequedad persistente.
¿La mejor elección para hidratar talones secos? Una crema hidratante para pies con textura gel oil, que mantenga la humedad en la piel y la deje suave desde la primera aplicación. Busca activos que trabajen en equipo: alantoína para calmar, pantenol para reparar, karité para nutrir y urea para suavizar y retener agua.

¿Lo sabías? Dependiendo de la concentración, la urea ofrece más de un beneficio. En concentraciones bajas, renueva, hidrata en profundidad y suaviza la piel, mientras que en altas concentraciones, brinda una exfoliación poderosa para suavizar hasta las áreas más ásperas.
En esta rutina, tú pones las reglas
Si hay algo cierto con los pies y los talones es esto: no existe un momento único para hidratarlos. Todos valen. Texturas gel-oil como las de Ureadin Podos se absorben rápido, no dejan sensación grasa y son perfectas tanto después de la ducha, tras la exfoliación o justo antes de irte a dormir.
Tú eliges cuándo. ¿Un momento que nos encanta? En el sofá mientras ves una película o esa serie que tanto te gusta, así podrás relajarte y también hacerte la manicura o ponerte tu mascarilla facial favorita.

¿Qué más puedes hacer por tus pies?
Esta pequeña rutina de 3 pasos no podría completarse sin unos últimos consejos, porque a veces, la sequedad también puede verse impulsada por nuestros hábitos:
- Usa calcetines hechos de tejidos naturales, como lana o algodón, ya que los tejidos sintéticos pueden hacer que tus pies suden más.
- No utilices calzado demasiado apretado, así evitarás la fricción en exceso.
- Si vas a estrenar sandalias este verano, pruébalas antes en casa. No hay nada más molesto que una herida por fricción en unos zapatos que te mueres por poner. Si notas fricción en alguna zona, refuerza la zona con crema antes de usarlas.
- Protege tus pies del sol. Probablemente, sea una de las zonas donde menos nos echamos fotoprotector, ¡pero no hay excusa válida! Es tan importante proteger la piel de tus pies como cualquier otra parte del cuerpo.
Nuestra vida está hecha de pasos, caminos y experiencias. Cada uno de ellos lo has vivido con tus pies. Si quieres eliminar los talones secos y agrietados y mantenerlos suaves durante todo el año, es momento de cuidarlos con la misma atención que das al resto de tu piel.
Artículo escrito y revisado por:
Belinda es periodista y copywriter creativa. Tras años de experiencia, decidió fusionar sus habilidades de escritura con su amor por el skincare, convirtiéndose en una especialista en la materia. ¿Su imprescindible? Un buen bálsamo de labios.

