Hay ingredientes que simplemente hacen que la piel funcione mejor. Las ceramidas pertenecen a ese grupo: no siempre son las más virales, pero sí son esenciales para mantener una barrera cutánea fuerte, cómoda y resistente.
Cuidado facial
No hablamos de un brillo cualquiera, sino de ese glow saludable que parece venir de dentro: piel descansada, jugosa, uniforme y preparada para acompañarte en todos los planes de la temporada.
Durante esta etapa tan importante de tu vida, donde empiezas a hacer planes y convertirte en adulto, las hormonas de tu cuerpo cambian para acompañarte en el proceso.
Entre sus principales consecuencias se encuentran las arrugas, las manchas en la piel y la pérdida de luminosidad, compañeros que quizás ya conozcas o quieras prevenir.
La vemos en todas partes, asociada a una piel luminosa, a ese efecto glow que parece casi inmediato, incluso cuando hay sol. Pero entre lo que se dice y lo que realmente hace, hay matices que cambian por completo la forma de entenderla.
Te enseñamos la rutina ideal de primavera: la que sigue el ritmo de estos días y hace que la piel se sienta bien en medio de todo.
Sabes que es un potente antioxidante, que está presente en frutas como la naranja, el pomelo o el kiwi… pero hay algo en esta época del año que hace que cobre un sentido diferente.
La vitamina C siempre ha estado ahí. En el desayuno, en los resfriados, en esos días en los que necesitábamos un pequeño impulso de energía. Pero ahora, más allá del zumo de naranja y los recuerdos, se ha ganado un lugar fijo en nuestros neceseres.
Tu piel tiene 3 capas: epidermis, dermis e hipodermis. Tres niveles que conviven, se comunican entre sí y hacen muchísimo más de lo que parece a simple vista.
Hay hombres en nuestra vida que lo significan todo: padres, abuelos, amigos o compañeros que nos han acompañado y apoyado en cada etapa. Cuando llega el Día del Padre o cualquier ocasión especial, queremos devolverles un poco de todo lo que nos han dado. Pero, ¿qué regalarles?
El envejecimiento de la piel no depende solo del paso del tiempo o de la genética. Muchos de los hábitos que envejecen la piel forman parte de nuestra rutina diaria y, sin darnos cuenta, pueden acelerar la aparición de arrugas, manchas y pérdida de firmeza.
Las estaciones transforman silenciosamente el paisaje… y también la forma en que nuestra piel se comporta.












