Vitamina C ¿mito o realidad? Desvelamos la ciencia detrás de las creencias más comunes

“¡Bébete el zumo que se le van las vitaminas!” Seguro que alguna vez tu madre, preocupada, te había dicho esta famosa frase antes de salir corriendo mochila en mano hacia la escuela. Pero, ¿cuánto de verdad hay en los mitos que asociamos a la vitamina C? Si sigues creyendo que la única manera de absorber vitamina C es comiendo naranjas y bebiendo (muy rápido) su zumo recién exprimido, estás en el lugar correcto. Revelamos qué hay de verdad (y qué no) en las afirmaciones más frecuentes sobre nuestro ingrediente antioxidante favorito.

1. Solo puedes encontrar vitamina C en cítricos como las naranjas.

Esta es fácil, y posiblemente ya la sabías: ¡falso! la vitamina C la podemos encontrar en muchas frutas y verduras, no sólo en cítricos: pimientos, kiwis, brócoli, fresas, albahaca… Todos ellos contienen una alta concentración de vitamina C. También puedes encontrarla en suplementos alimenticios que den apoyo a una dieta equilibrada.

2. La vitamina C “se escapa” al entrar en contacto con el aire.

No, las vitaminas ni “se escapan” ni “se van”, así porque sí. Lo que sucede con la vitamina C pura (ácido L-ascórbico) es que es un ingrediente poco estable. Esto significa que en contacto con el oxígeno y la luz pierde sus propiedades antioxidantes. Por eso, es muy importante mantenerla fresca hasta el momento de su uso.

3. En verano, es mejor evitar usar vitamina C porque pasas más tiempo bajo el sol.

¡Todo lo contrario! Lo bueno de la vitamina C es que protege la piel del daño oxidativo provocado por los radicales libres. Por eso es ideal utilizarla en verano y por la mañana, ya que ayuda a combatir el daño producido por los rayos UV. No olvides combinarla con tu protector solar favorito para una rutina antiaging ¡completa! ¿Te preocupan las manchas? Sigue leyendo…

4. Si aplicas la vitamina C de día te saldrán manchas en la piel.

Esto es totalmente falso. De hecho, está demostrado que la vitamina C es un potente ingrediente antimanchas. La vitamina C contribuye a inhibir la producción de la tirosinasa, que es una enzima que estimula la producción de melanina que pigmenta nuestra piel. Así, contribuye a evitar la aparición de manchas por el sol o por la contaminación. 

Esta creencia surge del hecho que la vitamina C es un ingrediente fotosensible (que significa que al entrar en contacto con la luz pierde actividad), pero no es fotosensibilizante (es decir, no hace que nuestra piel se irrite más fácilmente al entrar en contacto con el sol).

5. La vitamina C es un ingrediente irritante.

Como tal, la vitamina C no debería ser irritante. Sin embargo, se absorbe de manera más eficaz en fórmulas con un pH ácido. Este pH ácido sí que puede resultar irritante en algunas pieles muy sensibles. Recuerda que antes de incorporar un producto nuevo a tu rutina es muy importante hacer una pequeña prueba para comprobar que tu piel lo tolere correctamente. Si tienes cualquier duda, consulta con tu dermatólogo.

6. A mayor concentración, mejores resultados.

Esta última tiene trampa: no es del todo cierto. A mayor concentración de vitamina C, ésta será más eficaz, hasta un límite: a partir del 20% puede llegar a tener un efecto oxidativo. Es decir, lo contrario de lo que queremos. El rango de concentración de vitamina C más eficaz para un efecto antiaging es entre un 5 y un 15%. En ISDIN, según tus necesidades, podrás encontrar Flavo-C Ultraglican, con un 5% de vitamina C, Flavo-C, con un 8% de vitamina C y Flavo-C Forte, con un 15% de vitamina C pura y fresca.

Esperamos haber desmitificado un poco este ingrediente estrella. Una vez pruebas la vitamina C, ¡ya no hay vuelta atrás! Y tú, ¿ya la has incorporado en tu rutina de belleza?

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