7 factores que envejecen tu piel (y cómo combatirlos)

Los niveles de polución de la ciudad donde vives, las horas que duermes, lo que eliges comer cada día… Tu estilo de vida afecta a tu salud y también tiene un impacto en tu piel. ¿Has oído hablar del exposoma? Te contamos qué es, cómo afecta a tu piel y nuestra filosofía de estilo de vida para vivir más tiempo jóvenes.

¿Qué es el exposoma?

El exposoma es un término que fue creado en 2005 por el científico Christopher P. Wild, epidemiólogo molecular, para describir la suma de los factores a los que estamos expuestos que influyen en nuestra salud. Analizar el exposoma es tan importante como estudiar el genoma, ya que la genética solo puede explicar el 25% de las enfermedades crónicas, el 75% restante se atribuye al exposoma.

¿Cómo afecta a tu piel?

 La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, tiene una superficie aproximada de 2 metros cuadrados, y es la barrera entre nuestro cuerpo y el mundo exterior. El exposoma también afecta a la salud y el aspecto de nuestra piel. Con el tiempo se ha visto que el 80% del envejecimiento de nuestra piel viene condicionado por factores medioambientales o de estilo de vida (exposoma) y que solamente un 20% viene determinado por nuestra genética.

El 80% de nuestro envejecimiento viene condicionado por el exposoma y solamente un 20% viene determinado por nuestra genética.

Los principales factores del exposoma

El exposoma de la piel está formado por 7 factores que afectan el estado de la piel y pueden acelerar su envejecimiento: la radiación solar, el tabaco, las temperaturas extremas, la alimentación, el estrés, la falta de sueño y la polución. Veamos cómo afecta cada uno de ellos a nuestra piel.

1. La radiación solar

A todos nos gusta disfrutar de los días soleados. El sol nos hace sentir bien y nos aporta vitamina D, pero ¿sabías que es el principal responsable del envejecimiento de la piel? El daño solar crónico acumulado a lo largo de la vida debido a la exposición a la radiación solar ultravioleta (UVA y UVB) y la luz visible favorece la aparición de signos de fotoenvejecimiento: hiperpigmentaciones (manchas) y arrugas. Y no solamente eso, también aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel.

 El sol es el principal responsable del envejecimiento de la piel.

2. El tabaco

El humo del tabaco contiene más de 3.800 sustancias químicas nocivas diferentes: nicotina, monóxido de carbono, alquitrán, amoníaco… Fumar es perjudicial para tu salud y también para tu piel. Fumar 10 años envejece la apariencia de la piel 2,5 años. ¿Sabías que existe el término: ‘rostro del fumador’? Se caracteriza por tener arrugas marcadas alrededor de los labios (el famoso ‘código de barras’), patas de gallo, manchas y un color de piel grisáceo.  

Fumar 10 años envejece la apariencia de la piel 2,5 años.

3. Las altas temperaturas

La exposición al calor se asocia con mayor expresión de metaloproteinasas, enzimas que degradan el colágeno y la elastina. ¿Conoces a alguien que por su trabajo pasa mucho tiempo expuesto a altas temperaturas? Panaderos, forjadores… ¿te has fijado que las zonas de su cuerpo más expuestas como su rostro o sus manos suelen verse más envejecidas? Las altas temperaturas pueden contribuir al envejecimiento prematuro de la piel, causando daño oxidativo, alterando la vascularización y favoreciendo la aparición de arañas vasculares.

La exposición al calor se asocia con mayor expresión de metaloproteinasas, enzimas que degradan el colágeno y la elastina. 

4. Una mala alimentación

La alimentación juega un papel fundamental no solo en nuestra salud general, también en el aspecto de nuestra piel. El 30% de la formación de las arrugas depende de la nutrición. Un consumo excesivo de azúcar puede estar relacionado con la aparición de arrugas. Una dieta rica en antioxidantes como la vitamina A, B,C y minerales, en cambio, nos protege del daño oxidativo producido por los radicales libres y puede ayudar a retrasar la aparición de los signos de la edad en la piel.

El 30% de la formación de las arrugas depende de la nutrición.

5. El estrés

Las emociones como el estrés también se reflejan en nuestra piel. Cuando estamos estresados es posible que aparezcan eccemas, picores, brotes de acné… o que si padeces de una enfermedad de la piel como la dermatitis atópica, la psoriasis o la dermatitis seborreica, sus síntomas se agraven. El estrés crónico incrementa los radicales libres y el daño al ADN. Puede deteriorar la función barrera de la piel, disminuir su sistema inmune y aumentar el estrés oxidativo.

El estrés crónico incrementa los radicales libres
y el daño al ADN.

6. La falta de sueño

El ritmo de vida acelerado al que nos hemos acostumbrado puede pasarnos factura, aumentar nuestro cansancio y con ello, la necesidad de descansar bien. Dormir menos de 5 horas al día aumenta los signos del envejecimiento de la piel, que puede percibirse más fatigada, menos saludable, con más ojeras y finas líneas de expresión. La falta de sueño también puede perjudicar la barrera protectora de la piel y asociarse a una peor respuesta a factores externos.

Dormir menos de 5 horas al día aumenta los signos del envejecimiento de la piel.

7. La polución

Cada día estamos expuestos a altos niveles de polución, especialmente los que vivimos en grandes ciudades. La polución está estrechamente ligada al envejecimiento prematuro de la piel, las micropartículas en suspensión del ambiente contaminado se adhieren a la piel y con el tiempo favorecen la aparición de hiperpigmentaciones y arrugas, contribuyen a la disminución de la firmeza y elasticidad de la piel, y le restan color a la piel, volviéndola grisácea. El 25 %de las manchas hiperpigmentadas se deben a la polución.

 El 25 %de las manchas hiperpigmentadas se deben a la polución.

Nuestra filosofía para mantenernos jóvenes

Tener un estilo de vida saludable es el secreto para mantenernos jóvenes. Cuidarnos nos hace sentir bien, tiene un impacto positivo en nuestra salud y en consecuencia, en nuestra piel. Por ello te animamos a vivir un estilo de vida saludable, porque cuidar tu piel forma parte de tu bienestar.

Cuida lo que comes. Somos lo que comemos. Seguir una dieta variada y equilibrada beneficia nuestra salud. Tenemos más energía, mejor humor, y nuestro cuerpo está mejor por dentro y por fuera. Comer saludable no solo mejora nuestra calidad de vida, también favorece el aspecto de nuestra piel.

Sigue una dieta equilibrada rica en frutas y verduras de temporada y baja en azúcares refinados. Evita el tabaco y el consumo de alcohol.

Baja el ritmo, relájate. Desconecta para conectar contigo. Para mantener nuestro ritmo diario, necesitamos recargar pilas. Busca ratos para ti y dedica un tiempo cada día a hacer actividades que te gusten y cultiven tu interior. Lee, pinta, medita… o simplemente encuentra un momento de calma para cuidar de ti y aplicarte tus cosméticos favoritos. Como sabes, el sueño también es muy importante, prioriza tu descanso.

 Vive intensamente y explora nuevos horizontes. Salir de la zona de confort nos hace crecer, nos inspira, y nos mantiene activos, jóvenes. Ríe más y disfruta del tiempo que pases con los tuyos. 

Actívate. Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio, ¡cuida tu cuerpo! Cuidar nuestro físico nos lleva a estar en forma y sentirnos bien. Además, nos hace sentir más jóvenes. También puede ayudarte a mejorar la calidad del sueño por la noche y reducir los niveles de estrés.

  Mima tu piel. Una piel sana, radiante, es el reflejo de tener una salud vibrante. Cuidar de tu piel es cuidar también de ti, te hace sentir bien y verte mejor. Limpia tu piel a diario para eliminar los restos de polución, incorpora en tu rutina cosméticos que ayuden a mejorar su barrera protectora, ingredientes antioxidantes para protegerla y repararla. y no te olvides de utilizar un protector solar a diario durante todo el año.

Referencias
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