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Ampolletas y serums


¿Qué es un sérum facial y para qué sirve?

El sérum facial es un producto con una alta concentración de ingredientes, como por ejemplo vitaminas y antioxidantes, cuya textura ligera favorece su absorción rápida en la piel. 

Los sérums faciales complementan la acción de la crema hidratante, potenciando sus beneficios en la piel. Por esta razón, el sérum se aplica antes de la crema facial en tu rutina. 

¿Cómo escoger el mejor sérum facial?

Para escoger el mejor sérum facial para ti deberás tener en cuenta varios factores, como tu tipo de piel y sus necesidades concretas. 

Cada sérum facial está específicamente formulado para tener un efecto concreto en cada preocupación de la piel, como arrugas, falta de firmeza, manchas o falta de luminosidad y sequedad, entre otras. Por ello, fíjate en las necesidades de tu piel y adapta tu sérum a ellas: elige un sérum facial antiarrugas si tu problema son las arrugas, reafirmante si sientes falta de firmeza o un sérum hidratante si tu piel es seca. 

¿Puedo usar el sérum facial a diario? 

¡Por supuesto! Es muy recomendable incorporar un sérum facial a tu rutina diaria. 

Este producto altamente concentrado aumenta la hidratación de la piel y, según la necesidad de la piel, puede ayudar con efecto despigmentantes, antioxidantes, reafirmantes, para mejorar los signos del envejecimiento. Como también potencia los beneficios de los otros productos de tu rutina, es importante que sepas que el sérum facial no sustituye a la crema, protector solar ni otro producto fundamental en tu rutina.

¿Cuánto dura un sérum facial?

Depende del tamaño del producto, la cantidad que apliques y cada cuánto lo uses, es decir si lo usas solo por la mañana o bien mañana y noche. 

Como los sérums faciales son muy concentrados, por norma general necesitas de 2 a 4 gotas para abarcar completamente el rostro y el cuello. Así pues, un envase de sérum facial de 30 ml podría durar hasta 3 meses pero, insistimos, siempre depende del uso que le des. 

¿Qué son las ampollas faciales? 

Las ampollas faciales, por su formato en monodosis, garantizan al máximo la estabilidad de la fórmula, evitando que entre en contacto con el oxígeno y la luz, que podrían oxidarla. Esta estabilidad se mantiene en perfectas condiciones recién abiertas las ampollas, pero se va perdiendo conforme pasa el tiempo. Por ello, es recomendable que utilices cada ampolla en un período corto de tiempo. El formato monodosis garantiza la medida de producto para aplicar en el rostro y el cuello en uno o dos usos. 

¿Qué tipos de ampollas faciales existen? 

¡Puedes encontrar muchos productos en formato ampolla facial! 

Existen ampollas faciales que actúan como cuidado intensivo de choque, por ejemplo después de cada cambio de estación, momento en el que la piel debe adaptarse a nuevas temperaturas y rutinas. 

También puedes encontrar sérums faciales cuya presentación en ampollas permite una mayor estabilidad del ingrediente principal, como en el caso de los formulados con vitaminas altamente oxidables, como la vitamina C. 

Otro tipo de ampollas faciales son las que se centran en ayudar a mejorar alguna necesidad concreta de la piel, como las ampollas reafirmantes o las ampollas antiarrugas para la falta de firmeza y ayudar a difuminar arrugas, respectivamente. 

¿Cuáles son las mejores ampollas faciales para el rostro?

¡Como en todos los productos de cuidado facial, depende de tu tipo de piel y tus necesidades! 

Existen sérums faciales en ampollas que puedes incorporar en tu rutina diaria. Pero también puedes encontrar las ampollas flash, que aportan un efecto lifting inmediato al rostro. Su uso se recomienda antes de un evento especial, ya que darán un efecto tensor inmediato, más luminosidad al rostro y ayudarán a que el maquillaje dure más tiempo.  

¿Cuándo aplicar una ampolla facial?

¡Depende del tipo de ampolla facial que elijas! 

Si la ampolla es de día o de noche, es recomendable aplicarla completamente en el rostro y el cuello justo después de la limpieza facial y antes de la crema hidratante. En el caso de las ampollas flash, su uso es más esporádico. Es recomendable aplicar la mitad de la ampolla antes de la base de maquillaje. Masajea bien hasta su total absorción y después aplica la base de maquillaje.